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Díaz Oliva
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Precios

Cuánto cuesta realmente una página web en España

· 4 min de lectura ·

Tres presupuestos para el mismo encargo, de 350 €, 1.800 € y 6.000 €, con distinto nivel de detalle en lo que incluyen
El mismo encargo, tres presupuestos que no se parecen en nada.

Si has pedido tres presupuestos para tu web, probablemente hayas recibido cifras que no se parecen en nada: 350 €, 1.800 € y 6.000 €. Y lo más desconcertante es que las tres propuestas dicen hacer «una página web para tu negocio».

La diferencia es real, pero casi nunca está donde te la cuentan.

Lo que de verdad mueve el precio

Quién escribe los textos. Es, con diferencia, lo que más encarece y lo que más retrasa los proyectos. Un presupuesto barato casi siempre asume que los textos los pones tú. Si no los tienes, el proyecto se queda parado semanas y acabas pagando por redacción a mitad de camino.

Cuántas plantillas hay debajo. Una web de 350 € es una plantilla comprada con tu logo encima. No tiene nada de malo si eres consciente: el problema es pagarla como si fuera diseño propio.

Si alguien la va a mantener. Una web es software conectado a internet. Los certificados caducan, aparecen fallos de seguridad y los navegadores cambian. El presupuesto que no menciona el mantenimiento no es que lo regale: es que no lo hace.

Las tres preguntas que aclaran cualquier presupuesto

  1. ¿Qué pasa si quiero cambiar un texto dentro de seis meses? Si la respuesta implica pagar, súmalo al precio real.
  2. ¿Qué pasa el día que deje de pagar? Con un pago único, la web se queda contigo. Con una cuota deja de publicarse, y entonces lo que hay que preguntar es si el trabajo se conserva y vuelve al contratar de nuevo o si se pierde. El dominio, en los dos casos, tiene que estar a tu nombre.
  3. ¿Qué incluye exactamente el mantenimiento? «Soporte» no significa nada. Pide que te digan cuántos cambios al mes y en cuánto tiempo responden.

Una referencia honesta para 2026

Antes de dar cifras hay que separar dos cosas que se presupuestan igual y no cuestan lo mismo.

El encargo a medida

Alguien recoge lo que necesitas, decide la estructura, diseña, monta y corrige. Para un autónomo o una pyme en España, estos son los órdenes de magnitud razonables:

  • Una página (landing): entre 500 y 900 €
  • Web corporativa de 5-6 páginas: entre 1.000 y 2.500 €
  • Tienda online sencilla: entre 2.000 y 5.000 €
  • Mantenimiento aparte: entre 25 y 150 € al mes

Por debajo de esas cifras, en un encargo a medida algo se está recortando: normalmente el diseño propio, los textos o el mantenimiento. Por encima, puede estar justificado, pero deberían poder explicarte exactamente en qué.

Lo que se paga ahí es, sobre todo, tiempo de una persona. Esa es la partida grande y es la que explica la horquilla: la misma tienda cuesta el doble si hay que reunirse cuatro veces para decidirla.

La web que monta su dueño

Cuando el sistema ya está construido (las composiciones, los colores medidos, la accesibilidad, el motor que produce el sitio), ese tiempo desaparece del precio. No porque se trabaje más barato, sino porque ese trabajo ya está hecho y se reparte entre todos los que lo usan.

Lo que queda es lo que cuesta tener la web en pie: servirla, renovar su certificado, guardar sus copias y dejar que su dueño la cambie cuando quiera. Eso es un coste de cada mes, no de una vez, y por eso se cobra así.

Ese es el orden de magnitud de Díaz Oliva: una cuota al mes, con descuento si se paga el año, y con el alojamiento, el certificado, las copias y el editor dentro. Publicar una página no cuesta nada, y de ahí hacia arriba los importes están en la página de precios. Crear la web y probarla tampoco cuesta nada; se paga al publicar lo que pasa de una página.

Ninguno de los dos modelos es mejor que el otro en abstracto. Lo que hace falta saber es cuál te están presupuestando, porque compararlos por la cifra sola no dice nada.

Lo que conviene hacer antes de decidir

Pide ver algo antes de pagar. No un boceto en PDF, sino la web funcionando para que puedas abrirla en tu móvil. Es la única forma de saber si lo que has entendido tú y lo que ha entendido quien la hace son la misma cosa.

Y guarda por escrito el precio cerrado y qué pasa el día que dejes de pagar. No porque vaya a haber problemas, sino porque las conversaciones incómodas se evitan poniéndolo antes por escrito.

Aquí esa comprobación va antes que el dinero, porque no hay nada que presupuestar: la web se monta aquí, se ve terminada mientras se escribe y publicarla no cuesta nada.

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¿La montamos?

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