Cómo funciona
De la primera pantalla a tu dominio, para que sepas en todo momento qué toca y qué falta.
Los cuatro pasos
Eliges por dónde empezar
Con unas preguntas sobre tu negocio, con una de las plantillas ya montadas, o desde el esqueleto mínimo. Los tres caminos acaban en el mismo editor.
La cambias viéndola
Escribes a un lado y la web se rehace al otro, en el ancho que elijas: móvil, tableta o escritorio. Lo que ves es lo que se publica.
La publicas con tu correo
Escribes tu correo, abres el enlace que te llega y tu web sale al aire. No hay que elegir plan ni dar una tarjeta. Si prefieres, la guardas sin publicar y sigues otro día.
Le pones tu dirección
El enlace que te damos sirve desde el primer minuto y se puede pasar a quien quieras. Tu propio dominio se conecta cuando te apetezca: el que ya tengas, o uno que compres tú en tres minutos.
Sobre la inteligencia artificial
No se usa. Tu web la montas tú en el editor, y lo que decide qué secciones lleva y en qué orden son reglas escritas, no un modelo: eso hace que el resultado sea siempre el mismo y que se pueda revisar leyéndolo. Tampoco se manda a ninguna parte lo que escribes: el nombre de tu negocio, tu ciudad y tu teléfono no salen de aquí.
Compromisos
Crear no cuesta nada
Se construye, se mira, se enseña y se publica sin dar una tarjeta. El primer cobro llega el día que la web pide más de lo que incluye el plan de entrada, y hasta entonces no hay nada que pagar.
Cuota cerrada
Sale del plan que necesite la web que hayas construido y se ve antes de pagar. No hay conceptos añadidos al final ni permanencia.
Nada se pierde
Si algún mes no hay cuota, la web deja de publicarse y se queda guardada entera, con su editor. Al contratar de nuevo vuelve al aire tal y como estaba.
¿La montamos?
Se hace aquí, se ve mientras se hace y se publica sin pasar por caja: el plan de entrada es gratis.